El cineasta cordobés Adolfo Aristarain, responsable de clásicos como ‘Martín (Hache)’ y ‘Un lugar en el mundo’, murió a los 82 años en Buenos Aires. Su legado incluye una lucha constante contra la censura y un vínculo estrecho con España.
El cine argentino perdió a otra de sus figuras emblemáticas. Adolfo Aristarain, director nacido en Buenos Aires pero con fuertes lazos con Córdoba, falleció este domingo a los 82 años en la capital del país. El realizador, que llevaba más de una década sin filmar tras una delicada operación cardíaca, deja una filmografía de 11 películas que marcaron a generaciones.
“A partir de 2010 paré y más tarde desarrollé la idea de hacer una historia de Piazzolla. Pero en 2019 me operaron del corazón y recién hace un mes terminé la recuperación. Cuando tenía que arrancar con la recuperación empezó la pandemia. Todo esto me demoró bastante”, explicó en 2024 durante una entrevista con El País de España.
Su última aparición pública fue en 2024, cuando recibió la Medalla de Oro de la Academia de Cine Española, convirtiéndose en el primer argentino en obtener ese reconocimiento. “El cine es un oficio despiadadamente traidor para quien lo ejerce. Aunque uno intente esconder lo que uno es, tarde o temprano el director desnuda su alma sin quererlo en primer plano”, afirmó al recibir el galardón.
Aristarain fue un director comprometido con sus ideas. Incluso durante la dictadura militar, supo sortear la censura con películas como Tiempo de Revancha, que denunciaban la persecución política y las injusticias sociales. En 1992, su obra más aclamada, Un lugar en el mundo, protagonizó un hecho histórico en los Premios Óscar: fue la primera película descalificada en la historia del certamen, luego de que la Academia determinara que la participación de Uruguay era minoritaria.
De sus 11 largometrajes, 5 fueron coproducidos con España y contaron con actores como Cecilia Roth y Eusebio Poncela. Su legado perdura como un ejemplo de coherencia artística y resistencia cultural.
