La película de Santiago Sein, que recupera el cine político cordobés de los años 60 y 70, se estrena en Córdoba. El filme articula testimonio y ficción a partir del hallazgo de latas con fílmico de esa época.
El director Santiago Sein presentó en Córdoba su película Para hacer una película solo hace falta un arma, un documental de 159 minutos que explora el cine político producido en la provincia durante las décadas de 1960 y 1970. La obra se originó a partir del hallazgo de latas con material fílmico de ese período.
Según informó el equipo de producción, el relato combina ficción, testimonios, cuadros de época y discusión política. La trama se despliega cuando alguien encuentra esos rollos de película, y a partir del enigma que representan, se reconstruyen las vidas que orbitaron en torno a ese material.
La película incluye fragmentos de propaganda militar realizada durante la última dictadura cívico-militar por Federico Alegre, quien fue estudiante de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en los años 60. Según testimonios recogidos en el documental, Alegre habría utilizado la moviola y el grabador de sonido de la Escuela de Artes para editar sus trabajos, y esos mismos equipos habrían sido empleados por torturadores para registrar declaraciones obtenidas mediante violencia.
El profesor Roberto Videla, citado en la película, afirmó que tanto la moviola como el grabador fueron usados por Alegre para la edición de propaganda y también por los torturadores para registrar declaraciones obtenidas mediante el horror.
La producción aborda preguntas sobre la autoría cinematográfica, la relación entre política y arte, y el valor de la representación. Se inscribe en una tradición de recuperación de archivos visuales que incluye propuestas como Archivo Teatro La Luna, y las películas Esquirlas y El silencio es un cuerpo que cae.
La película se estrenó en salas de la ciudad de Córdoba. El director Santiago Sein es egresado de la Escuela de Artes de la UNC.
