La Provincia de Córdoba comenzará este viernes 31 de julio un proceso participativo para elaborar un plan de ordenamiento territorial de la cuenca del río Anisacate, con el objetivo de consensuar criterios sobre crecimiento urbano, protección ambiental y uso del suelo entre las localidades que comparten el sistema hídrico.
La Serranita. La Provincia de Córdoba iniciará este viernes 31 de julio un proceso participativo para elaborar un plan de ordenamiento territorial de la cuenca del río Anisacate, con el objetivo de consensuar criterios para el crecimiento urbano, la protección ambiental y el uso del suelo entre las distintas localidades que comparten el mismo sistema hídrico.
La presentación del programa se realizará a las 17 en el Salón de Usos Múltiples de La Serranita y marcará el inicio de una instancia de trabajo que se extenderá durante aproximadamente cinco meses. En ese período se desarrollarán talleres, conversatorios y reuniones con municipios, comunas, organismos provinciales, entidades profesionales, organizaciones ambientales, cooperativas y vecinos.
El director provincial de Ordenamiento Territorial, Pablo Riveros, explicó que la propuesta parte de una premisa fundamental: mientras los límites administrativos dividen a municipios y comunas, los problemas vinculados al agua, el ambiente y el crecimiento urbano trascienden esas fronteras.
«Tomamos como unidades de gestión sistemas ambientales que tienen en común distintos municipios y comunas. Buscamos equilibrar el crecimiento de las comunidades con el cuidado de la naturaleza», señaló el funcionario.
Una planificación para toda la cuenca
El río Anisacate nace de la unión de los ríos La Suela y San José y recorre más de 40 kilómetros hasta confluir con el río Los Molinos para formar el Xanaes. En ese recorrido atraviesa localidades como La Paisanita, La Serranita, Villa Los Aromos, Villa La Bolsa, Anisacate y Valle de Anisacate, además de zonas rurales y sectores que se encuentran fuera de los ejidos municipales.
La fragmentación administrativa representa uno de los principales desafíos para la planificación, ya que cada municipio posee su propia normativa urbanística. Sin embargo, las decisiones adoptadas en un punto de la cuenca pueden repercutir directamente sobre la calidad y disponibilidad del agua en las poblaciones ubicadas aguas abajo.
Por ese motivo, el proceso también convocará a organismos como Policía Ambiental, la Administración Provincial de Recursos Hídricos, áreas naturales protegidas, Patrimonio Arqueológico y la Secretaría de Gestión de Riesgo.
Urbanización, agua y conservación
Durante los talleres, los participantes trabajarán sobre cartografía para identificar áreas urbanizadas, sectores con potencial de crecimiento y zonas que deberían preservarse. Entre los temas que estarán en discusión figuran:
- La expansión de loteos.
- Los códigos de edificación.
- La disponibilidad del recurso hídrico.
- La conservación del bosque nativo.
- Las áreas inundables.
- La prevención de incendios.
- La protección de bienes naturales y patrimoniales.
Según Riveros, el propósito es construir criterios comunes que permitan armonizar las normativas locales con la legislación provincial y planificar el desarrollo de manera integrada.
Un crecimiento demográfico que exige nuevas reglas
La puesta en marcha del programa coincide con un fuerte crecimiento poblacional registrado en el corredor de la Ruta 5 durante la última década. De acuerdo con los datos del Censo Nacional, el conjunto conformado por Anisacate, Villa La Bolsa, Villa Los Aromos, La Serranita, Valle de Anisacate y La Rancherita pasó de 6.396 habitantes en 2010 a 14.175 en 2022, lo que representa un incremento del 121%.
El caso más significativo corresponde a Anisacate, cuya población aumentó de 2.991 a 8.528 habitantes. También se registraron importantes incrementos en Valle de Anisacate, Villa La Bolsa, Villa Los Aromos y La Serranita.
Este crecimiento acelerado impulsó la expansión de áreas residenciales y elevó la demanda de infraestructura, servicios, agua potable y saneamiento, generando nuevas presiones sobre sectores ambientalmente sensibles.
Las decisiones seguirán siendo locales
Desde la Dirección Provincial de Ordenamiento Territorial aclararon que el programa no modificará de manera automática los códigos urbanos ni las ordenanzas vigentes. La Provincia aportará información técnica, mapas y herramientas de planificación, mientras que serán los municipios y comunas quienes decidirán si incorporan las conclusiones del proceso en sus normativas.
El encuentro del viernes será el punto de partida de un trabajo conjunto destinado a construir un diagnóstico compartido sobre el futuro de la cuenca del río Anisacate, buscando compatibilizar el desarrollo urbano con la preservación de uno de los principales recursos naturales de la región.
