La modelo Candela Arizaga declaró este jueves ante la Fiscalía de Violencia de Género de Saavedra y afirmó que el episodio del martes fue un brote psicótico, desvinculando a Facundo Moyano de responsabilidades.
La modelo Candela Arizaga (23), quien fue vista días atrás corriendo semidesnuda por la avenida Del Libertador en la ciudad de Buenos Aires, declaró este jueves ante la Fiscalía especializada en Violencia de Género del barrio porteño de Saavedra.
La joven influencer aseguró que el episodio se trató de un «brote psiquiátrico» y desvinculó de responsabilidades al gremialista Facundo Moyano, quien se encontraba con ella la madrugada del martes pasado.
“Esto se debe a varias cosas que atravesé psicológicamente. De hecho, yo pedí que se levantara la restricción. Espero verlo pronto (a Facundo Moyano). Quiero aclarar que el problema nunca fue con él. Yo tuve un brote psicótico, chicos. Si se fijan en las imágenes, yo huía de todos. Había hasta un policía corriéndome y me asusté”, afirmó Arizaga ante la prensa que la esperó afuera de la sede judicial.
Las imágenes de cámaras de seguridad mostraron a la joven deambulando desorientada por una de las principales avenidas de la ciudad de Buenos Aires y al gremialista corriendo atrás suyo hasta que logra alcanzarla.
Escoltada por su abogado, Javier Herrera, Arizaga evitó referirse al posible consumo de drogas, durante varios días, en el departamento que Moyano tiene en una torre de lujo.
“Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a tratar de acá en adelante para estar bien. Es un tema psicológico”, remarcó.
La joven también aclaró que tiene intenciones de volver a encontrarse con Moyano después que se levante la restricción que impuso la Justicia.
El gremialista de 41 años estuvo detenido durante algunas horas en la Comisaría Vecinal 13A de la Policía de la Ciudad, en el barrio de Belgrano, y en la alcaidía de la comisaría 4A-Anexo, en el barrio de Barracas.
Hasta el momento Moyano se encuentra imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad y debe mantenerse a un mínimo de trescientos metros de distancia de la víctima.
