El INTA desarrolló pautas para el manejo agronómico de la rosella (Hibiscus sabdariffa L.) en Misiones y evaluó su rendimiento. El cultivo presenta un potencial comercial para la elaboración de alimentos.
Un cultivo poco conocido comienza a despertar interés entre los productores argentinos. Se trata de la rosella (Hibiscus sabdariffa L.), una planta cuyos cálices rojos pueden utilizarse en diferentes preparaciones gastronómicas y que se presenta como una alternativa para diversificar la producción.
El INTA Cerro Azul, en Misiones, desarrolló pautas para su manejo agronómico y evaluó su rendimiento bajo las condiciones climáticas de la provincia. Los resultados mostraron producciones de entre 1,5 y 2 kilos de cálices frescos por planta.
Los cálices constituyen la parte de mayor interés comercial. Son carnosos, presentan un intenso color rojo y contienen antocianinas, flavonoides y compuestos fenólicos, además de poder utilizarse como materia prima para diferentes alimentos.
Para obtener un kilo de cálices secos se necesitan aproximadamente cinco kilos frescos, de acuerdo con las evaluaciones difundidas por el INTA. El producto terminado debe conservar una humedad inferior al 9%.
Cómo se cultiva la rosella
Uno de los factores determinantes es el momento de la siembra. La rosella es una especie de día corto, por lo que comienza su floración cuando las jornadas empiezan a acortarse después del 21 de diciembre.
En Misiones, los especialistas recomiendan realizar la siembra o el trasplante durante la primavera, una vez finalizado el riesgo de heladas. La planta necesita terrenos con buen drenaje y exposición directa al sol.
Para establecer el cultivo, el INTA propone una separación de un metro entre hileras y 80 centímetros entre plantas, una distribución equivalente a aproximadamente 12.500 plantas por hectárea.
Durante los primeros 50 días resulta especialmente importante controlar las malezas. Después, el rápido desarrollo de la rosella genera una cobertura que contribuye a disminuir la competencia con otras plantas.
Una oportunidad comercial
Actualmente, en Misiones la rosella se produce principalmente a partir de semillas conservadas e intercambiadas entre productores familiares. Esto generó variedades con diferencias en el tamaño de las plantas, color y dimensiones de los cálices y momento de floración.
El escenario comercial también comenzó a cambiar. La incorporación de la rosella al Código Alimentario Argentino permite ampliar las posibilidades para utilizarla en la elaboración formal de alimentos.
Con buenos rendimientos por planta, diferentes aplicaciones gastronómicas y un marco que facilita su comercialización, la rosella se posiciona como una alternativa productiva con potencial para generar nuevos negocios y agregar valor a la producción regional.
