El Dicasterio para la Doctrina de la Fe anuló un procedimiento extraordinario y dejó firme la sentencia que expulsa del estado clerical al sacerdote que se desempeñó en Huinca Renancó, Ucacha y La Carlota, entre otras localidades cordobesas.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano confirmó la expulsión del estado clerical de Ariel Alberto Príncipi, sacerdote que desarrolló parte de su actividad pastoral en Huinca Renancó y que fue declarado culpable en un proceso canónico por abusos sexuales contra menores.
La resolución, conocida en los últimos días, anuló un procedimiento extraordinario que había modificado temporalmente la situación de Príncipi y dejó vigente la sentencia que dispuso su expulsión del sacerdocio. La causa quedó archivada.
Las denuncias contra el religioso se conocieron en 2021, cuando el Obispado de Río Cuarto dispuso su suspensión preventiva e inició una investigación. Posteriormente, el Tribunal Interdiocesano de Córdoba lo declaró culpable y determinó su expulsión del estado clerical el 2 de junio de 2023.
Príncipi apeló la decisión, pero el Tribunal Interdiocesano Bonaerense confirmó la sentencia el 8 de abril de 2024. Más tarde se abrió un procedimiento extraordinario ante el Vaticano a partir de nuevos elementos presentados, instancia que derivó temporalmente en un cambio de su situación canónica y en la imposición de restricciones para el ejercicio del ministerio.
Finalmente, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe anuló aquel procedimiento extraordinario y mantuvo firme la expulsión del estado clerical, con lo que Príncipi ya no puede ejercer el ministerio sacerdotal.
El religioso, nacido en Laboulaye, tuvo una extensa trayectoria en el sur provincial. Estuvo durante varios años en Huinca Renancó, donde también atendió las comunidades de Ranqueles y Pincén. Posteriormente fue párroco de Ucacha y tuvo como otro de sus destinos a La Carlota.
Las informaciones públicas vincularon parte de las denuncias con su actividad pastoral en La Carlota, aunque las autoridades eclesiásticas no difundieron el detalle completo de los lugares en los que ocurrieron los hechos ni información que permita identificar a las víctimas.
Príncipi se encontraba apartado de la actividad pastoral ordinaria y, según las últimas informaciones difundidas sobre su situación, residía en Buenos Aires.
