lunes, 12 enero, 2026
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Todo lo que tenés que saber para cultivar menta en casa

Las plantas aromáticas pueden cultivarse tanto en el jardín como en terrazas, balcones o incluso en el interior del hogar. Además de perfumar naturalmente los ambientes, son grandes aliadas en la cocina, ya que aportan aroma y sabor a una enorme variedad de platos. En esta oportunidad, nos enfocamos en la menta, una de las especies más populares y versátiles dentro del mundo de la jardinería y la gastronomía.

La menta (Mentha) es un género de plantas herbáceas vivaces perteneciente a la familia de las labiadas. Agrupa numerosas especies e híbridos, reconocidos por sus hojas de formas variadas y de un característico color verde intenso. Gracias a su gran capacidad de adaptación, se encuentra distribuida en casi todo el mundo, lo que la convierte en una planta de cultivo sencillo y muy resistente.

Usos y variedades más comunes de la menta

La menta es ampliamente utilizada como condimento en recetas dulces y saladas, en infusiones, para saborizar el mate, bebidas refrescantes y postres. Existen múltiples variedades, entre las que se destacan:

  • Menta verde de Tashkent (Mentha spicata ‘Tashkent’)
  • Menta piperita (Mentha piperita), una de las más aromáticas
  • Menta chocolate, con hojas de tonos marrones y un sabor que recuerda al cacao
  • Mentha arvensis
  • Hierbabuena (Mentha spicata), una de las más conocidas y utilizadas

Para el cultivo en maceta, las especies más recomendadas son la menta piperita y la hierbabuena, ya que son fáciles de mantener, se adaptan bien a distintos ambientes y su crecimiento en contenedores ayuda a controlar su carácter invasivo. Por este motivo, resultan ideales para quienes se inician en la jardinería.

Cuidados de la menta en maceta

Según especialistas de Ecología Verde, aunque la menta crece mejor plantada directamente en el suelo del jardín, también puede desarrollarse sin problemas en macetas, tanto en interiores como en exteriores. Para lograr una planta frondosa, sana y aromática, es fundamental tener en cuenta algunos cuidados básicos.

En primer lugar, es importante ubicar la maceta en un lugar con buena iluminación natural, preferentemente cerca de una ventana o en un espacio luminoso del hogar. La menta necesita recibir luz para favorecer su crecimiento, aunque conviene evitar el sol directo intenso durante muchas horas.

Otro aspecto clave es el aporte constante de nutrientes. Se recomienda utilizar abonos orgánicos o fertilizantes naturales que enriquezcan el sustrato. Durante la primera etapa de crecimiento, la temperatura ideal para la planta oscila entre los 15 °C y 20 °C, lo que favorece un desarrollo equilibrado.

La elección de la maceta también cumple un rol fundamental. Dado que la menta tiende a crecer de manera horizontal, se aconseja utilizar un recipiente ancho y con al menos 20 centímetros de profundidad. Además, debe contar con orificios de drenaje para evitar el exceso de agua y prevenir el encharcamiento de las raíces.

En cuanto al riego, debe ser regular y abundante, especialmente durante la primavera y el verano, que es su etapa de mayor desarrollo. Mantener el sustrato húmedo —sin llegar a encharcarlo— permitirá que la planta florezca en el momento adecuado y que sus hojas conserven un aroma intenso y un sabor óptimo. Al momento de regar, se puede aprovechar para aplicar fertilizante, reforzando así los nutrientes necesarios durante el crecimiento.

Con estos cuidados simples, la menta se convierte en una planta ideal para tener siempre a mano, aportando frescura, aroma y múltiples beneficios tanto en la cocina como en el hogar.

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