El matambre de cerdo es una carne económica y muy rendidora, pero tiene fama de quedar dura si no se la trata bien. La clave está en ablandarlo antes y elegir una cocción adecuada. Con esos pasos claros, el resultado es parejo, jugoso y con una salsa de verdeo que levanta todo el plato.
Antes de la receta, lo más importante:
Hervido previo o cocción larga
El matambre necesita tiempo o humedad. Sellarlo directo a la plancha casi siempre lo endurece.
Golpear la carne
Antes de cocinar, golpear suavemente con martillo o palo de amasar ayuda a romper fibras.
Sal al final
Salar antes endurece. Mejor condimentar una vez que ya está tierno.
Nunca fuego fuerte directo al inicio
El calor violento cierra la fibra y lo vuelve gomoso.
Ingredientes (3 a 4 porciones)
1 matambre de cerdo
3 cebollas de verdeo
1 diente de ajo
1 cucharada de manteca
1 cucharada de aceite
200 cc de crema de leche
Sal y pimienta
Nuez moscada o pimienta blanca (opcional)
Queso rallado fino (opcional)
Paso 1: cómo ablandar el matambre
Opción recomendada (olla):
Colocar el matambre en una olla grande con agua fría.
Llevar a hervor suave y cocinar 45 a 60 minutos, apenas burbujeando.
Pinchar: debe entrar fácil el tenedor.
Retirar, escurrir y dejar entibiar.
Este paso es clave: acá se gana la terneza.
Paso 2: dorado final
Cortar el matambre en tiras o porciones.
En una sartén grande, calentar aceite y manteca.
Dorar la carne rápido, solo para darle color.
Retirar y reservar.
Paso 3: salsa de verdeo
En la misma sartén, agregar el ajo picado.
Sumar el verdeo picado (parte blanca y verde).
Rehogar a fuego medio-bajo hasta que esté tierno.
Agregar la crema, sal, pimienta y nuez moscada.
Cocinar unos minutos hasta que espese suavemente.
Paso 4: integrar todo
Volver a colocar el matambre en la sartén.
Cocinar 5 minutos a fuego bajo, para que se impregne.
Si se desea, sumar queso rallado y dejar fundir.
Consejos finales que marcan la diferencia
Si lo hacés al horno, siempre después del hervor previo.
No lo tapes de salsa mientras hierve: primero tierno, después sabroso.
Acompaña perfecto con puré, papas rústicas o arroz blanco.
Al recalentarlo, siempre con un chorrito de crema o caldo.
Un corte humilde, bien trabajado
El matambre de cerdo no falla cuando se lo trata con paciencia. Con hervor previo y una salsa de verdeo bien hecha, se transforma en un plato potente, rendidor y muy casero, sin riesgo de quedar duro.
