jueves, 15 enero, 2026
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Margarita Robles alerta que sin inversión en defensa, Europa va a desaparecer

La ministra de Defensa, Margarita Robles, advirtió este jueves que «las fuerzas armadas necesitan medios y, si no invertimos en esto, la Unión Europea va a desaparecer”. Para Robles, hablar de defensa no es incompatible con la paz, sino parte de ella. “Precisamente porque creemos en la paz y en la convivencia hay que invertir en defensa”, defendió, apelando a “no tener complejos” a la hora de orientar recursos hacia capacidades de seguridad en el panel de debate “Oportunidades de inversión en defensa, ciberseguridad y bioseguridad en España”, en el marco de las conferencias Spain Investors Day que se celebran esta semana en Madrid.

La ministra contextualizó su intervención en el papel internacional de España. Recordó 35 años de misiones de paz, con 175 militares fallecidos en operaciones en el exterior, y subrayó que el país mantiene 4.000 efectivos desplegados “ahora mismo en todo el mundo”. “Creemos firmemente en el multilateralismo”, insistió.

En el capítulo geopolítico, Robles se detuvo en la guerra de Ucrania, que describió como una invasión que entra en su cuarto año. Afirmó que se negocia una posible paz, pero admitió su escepticismo: “Putin no quiere paz”, sostuvo, y calificó la posición del Kremlin de “bastante intransigente”, con referencias a las condiciones extremas sobre el terreno —“16º bajo cero, sin electricidad”—. La ministra añadió que Rusia “no acepta a tropas extranjeras” en misiones de paz en Ucrania, aunque dejó una puerta abierta: “Si hay un acuerdo firme de paz, habría tropas españolas”.

Robles también citó el caso de Groenlandia para ilustrar la complejidad jurídica y de soberanía en un tablero cada vez más tenso. Recordó su estatus asociado a un país socio de la OTAN y la relevancia de la presencia militar estadounidense en la zona. “Si hay anexión sería una agresión”, afirmó, antes de interpelar a Bruselas: “¿Qué hace la UE en este momento?”. Su conclusión fue directa: Europa “tiene que darse cuenta” de que la inversión en defensa y seguridad es “fundamental, imprescindible”.

En clave presupuestaria, Robles defendió el salto del gasto en defensa: “Estamos en el 2% del PIB y cuando llegamos al Gobierno estaba en el 0,9%”. Detalló además un volumen inversor de 33.000 millones a través de 31 programas de modernización aprobados este año y 79 en total, y recalcó que el objetivo del 2% “son capacidades”. Señaló que algunos países aliados hablan ya de metas superiores tras firmar el 5% en 2035, aunque en ese presupuestro incluyen infraestructuras en ese cómputo. «Hoy por hoy, son muy pocos los países de la Alianza Atlántica, yo me atrevería a decir incluso Estados Unidos, que vayan a llegar al 5%», expresó la ministra, que tampoco descarta que en 2029 se vuelva a revisar ese objetivo.

La ministra no eludió las fricciones internas de la industria europea, al mencionar el enfrentamiento entre los socios del programa aeronáutico FCAS y advertir del “hipernacionalismo” en la UE y de la dependencia tecnológica respecto a Estados Unidos. Para Robles, el reto es doble: invertir más y hacerlo mejor, reforzando soberanía industrial y tecnológica.

Desde la industria, el presidente de Indra, Ángel Escribano, pidió acelerar el calendario: “Hay que hacerlo a corto plazo. Producir esos equipamientos”, dijo, en referencia a la necesidad de llevar capacidades al terreno sin demoras. Escribano situó a Indra como “gran tractor” de la cadena de suministro nacional y defendió que España puede desarrollar capacidades terrestres. Como ejemplo de coordinación sectorial, explicó que hace unos meses reunieron a hasta 800 empresas en su sede para trabajar “entre todos” en lo que ha solicitado el Ministerio de Defensa. Un sector que, según Escribano, cuenta con tecnología puntera y ahora «la oportunidad» para demostrar todo su potencial.

280.000 empleos

El vicepresidente de CEOE, Íñigo Fernández de Mesa, aportó el marco económico, apoyándose en el reciente informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) sobre el sector de la defensa presentado este mismo jueves. “Somos firmes defensores de la inversión en defensa no solo por la libertad y la convivencia, sino porque representa una oportunidad para la reindustrialización de Europa”, afirmó. Según expuso, el gasto en tecnología tiene “efecto arrastre” y “efecto tractor” sobre el conjunto de la economía. Entre los datos que citó: el objetivo del 2% del PIB, el peso de la inversión vinculada a I+D, un impacto de 280.000 empleos, y un multiplicador estimado de 2,2 euros generados por cada euro invertido.

Fernández de Mesa subrayó además el perfil exportador del sector: “El 75% de los ingresos de las compañías de defensa son exportaciones”, apuntó, y defendió que hay espacio tanto para grandes empresas como para pymes. “Tenemos dos empresas y media grandes” —mencionó a Indra, Navantia y Airbus—, pero reclamó mejorar la colaboración entre universidad y empresa para ampliar la base innovadora. En la misma línea, señaló que el CDTI puso 500 millones a disposición de empresas innovadoras y recibió solicitudes por un importe “tres veces” superior, por lo que pidió reforzar esos recursos.

Salud y tecnología también son defensa

La mesa incorporó también la dimensión sanitaria. Cristina Henríquez de Luna, presidenta y consejera delegada de GSK España, defendió la bioseguridad como un área estratégica y recordó la relevancia de contar con infraestructuras como un laboratorio de bioseguridad nivel 4. En su intervención destacó el peso exportador del sector farmacéutico —“quinto sector exportador” de la economía, con “el 80% de la producción” destinada al exterior— y vinculó desafíos como la contaminación del agua con la resiliencia del sistema sanitario.

En el frente digital, Isabel Gomez Cagigas, responsable de servicios de ciberseguridad de IBM para Europa, Oriente Medio y África, defendió la necesidad de estrategias integradas y de reforzar la colaboración público-privada. “El mundo está convirtiéndose desde las balas a los bytes”, advirtió, y situó a la IA como una palanca que puede aportar ventaja competitiva y ayudar a “reducir el riesgo” en los conflictos del futuro.

El mensaje final del panel fue convergente: la seguridad —en sus tres vertientes, defensa, ciber y bio— se ha instalado en el centro de las decisiones de inversión, con un doble argumento: urgencia geopolítica y oportunidad industrial para España y Europa.

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