El capitán del pesquero gallego que este miércoles izó en sus aparejos el cadáver de un varón, como dicta el protocolo, dio aviso del hallazgo al Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Madrid. El buque se encontraba en aguas internacionales, por lo que es de aplicación lo que determina su pabellón; en este caso, español. La Prefectura Naval Argentina (PNA), como ha detallado el portal local Pescare, consultó su proceder con la fiscalía federal de Comodoro Rivadavia, que fue la que indicó que no correspondía la intervención argentina. De nuevo, el cuerpo —se estima que llevaba en torno a una semana en el agua— fue localizado fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de este país a cargo de un buque extranjero.
No está previsto que el cadáver se desembarque en puerto hasta finales del mes de marzo y, entre tanto, permanecerá en una bolsa mortuoria en las bodegas. «Una vez en puerto se procede al levantamiento del cadáver por el juez y se le hace autopsia por el forense para tratar de identificar las causas del fallecimiento y, tras ello, el juzgado tratará de identificar al fallecido y a poner en conocimiento de los familiares», explica el abogado Alberto Penelas, del despacho AMYA y especializado en Derecho Marítimo. «Si apreciase que puede haber indicios de delito puede proseguir la instrucción», y en caso contrario procedería al archivo.
El cuerpo recogido esta semana, de ascendencia indiciariamente indonesia, será desembarcado en Montevideo. Como abunda Penelas, no habrá intervención de las autoridades españolas —aunque hayan coordinado esta situación—, y las labores de identificación o la autopsia las realizarán en Uruguay. Todo lo acontecido quedará registrado en el diario de a bordo.
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