La Asociación vecinal del barrio de Velluters ha denunciado un repunte de la prostitución en el conocido barrio chino de València, donde este tipo de prácticas estaban a punto de erradicarse y en los últimos años, aseguran, ha experimentado un repunte progresivo que ha devuelto a la zona la prostitución, las peleas y la degradación, todo ello a escasos metros del centro histórico y turístico de la ciudad.
La calle Viana, aseguran los vecinos, se ha convertido en el epicentro de lo que queda del antiguo barrio chino y, pese a las reiteradas reivindicaciones vecinales y a los constantes avisos a la administración, «se ha permitido que esta realidad se perpetúe como símbolo de una batalla perdida o, peor aún, de un claro desinterés por erradicar definitivamente el estigma que pesa sobre el barrio de Velluters«.
La máxima responsabilidad de todo esto la depositan en el actual gobierno de PP y Vox, pues tres años después del cambio de Gobierno «la situación no solo no ha mejorado, sino que se ha agravado de forma alarmante». «El aumento progresivo de la prostitución en la vía pública ha venido acompañado de peleas, gritos, altercados y comportamientos incívicos constantes, como los orines reiterados en portales de viviendas habitadas», explican. “La imagen de colas de puteros en cada esquina esperando a ser llamados para subir a los pisos de “camas calientes” es profundamente denigrante y no debería ser tolerada en ningún barrio, y menos aún en el corazón histórico de la ciudad”, lamentan.
La asociación recuerda que en un momento dado se estuvo cerca de acabar con esta situación. Se logró el cierre de los locales en funcionamiento y se impulsó la caducidad de licencias de aquellos que ya habían cesado su actividad. Sin embargo, «la falta de seguimiento y de continuidad en las actuaciones permitió que el problema resurgiera con más fuerza». «Pese a las advertencias constantes del vecindario, que alertaba de un empeoramiento progresivo, no se actuó con la diligencia necesaria y hoy los residentes de Velluters asisten con frustración a la falta de responsabilidad institucional para frenar la degradación del barrio».
La teoría de las ventanas rotas: la realidad de Velluters
Dicho eso, los vecinos de Velluters consideran que el problema debe abordarse de manera integral y desde distintos ámbitos, ya que en la actualidad el barrio se ha convertido en «una especie de gueto donde cualquier actuación aislada resulta irrelevante». La acumulación de actos incívicos -dicen- genera una sensación de abandono e impunidad que invita a reproducir y normalizar este tipo de comportamientos. «Velluters es hoy un ejemplo claro de esta dinámica de abandono progresivo», dicen.
A su juicio, resulta difícil de comprender que un ayuntamiento con los recursos y competencias del de València no sea capaz de afrontar de forma efectiva un problema enquistado que crece día tras día. «Desde Amics de Velluters se ha trabajado durante más de cinco años con distintos gobiernos municipales a través de una mesa de diálogo que ha llegado a reunir a todas las concejalías implicadas —movilidad, seguridad ciudadana, bienestar social, limpieza, urbanismo y actividades— así como a la Policía Local y Nacional, con el objetivo de abordar el problema de manera integral. Sin embargo, estas reuniones se han convertido en un ejercicio reiterativo e ineficaz, en el que una y otra vez se exponen los mismos problemas sin que se adopten medidas concretas ni se materialicen soluciones reales. Esta falta de resultados evidencia un preocupante desinterés institucional, reflejado en la ausencia de convocatorias regulares de la mesa interconcejalías y en la inexistencia de un seguimiento serio y comprometido de las actuaciones acordadas».
Aclaración y enfoque de Amics de Velluters
En cualquier caso, desde la asociación han querido dejar claro que «este toque de atención tiene como objetivo cuestionar la demanda de prostitución y las dinámicas de poder, desigualdad y violencia que la sostienen. En ningún caso pretende criminalizar, estigmatizar ni responsabilizar a las mujeres en situación de prostitución, quienes son, en la mayoría de los casos, víctimas de estas mismas dinámicas».
Aseguran también que «los vecinos y vecinas del barrio más próximos a la zona no quieren exponerse en medios por las sabidas consecuencias que ello implicaría en su día a día».
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