sábado, 14 febrero, 2026
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Cómo acabar con 30 años de odio al pobre: cuando acosar a una mujer y su hijo es una costumbre en el pueblo

El ataque más grave contra Carmen y su hijo Antonio, ambos vulnerables, sucedió el pasado 31 de mayo, cuando dos jóvenes lanzaron gasolina y botellas de lejía a su casa. La investigación de la Guardia Civil ha llevado a detener a cuatro vecinos, todos españoles de entre 18 y 22 años. También han descubierto que Carmen y su hijo llevan «más de 30 años» sufriendo intimidaciones, insultos y acosos por parte de jóvenes del pueblo.  

Las fuentes consultadas por el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica aseguran que la «costumbre» de acosar y agredir a Carmen y su hijo viene de muy atrás, de varias generaciones de vecinos. «Tras tomar unas copas y salir de fiesta los fines de semana, algunos terminaban la noche yendo a su casa y haciéndoles la vida imposible», asegura un vecino de Torres de la Alameda, un pequeño pueblo de 7.800 habitantes, cerca de Alcalá de Henares, en la Comunidad de Madrid. Durante todo este tiempo, decenas de fines de semana, jóvenes del pueblo insultaban a Carmen y Antonio, llamaban al timbre de su casa, hacían pintadas y orinaban en la puerta.

Heredó la casa

Consultados por este medio, Carmen y su hijo Antonio, rechazaron hacer declaraciones. Solo quieren dormir tranquilos, pero es posible que la situación les obligue a abandonar su hogar. Los servicios sociales trabajan mano a mano con el ayuntamiento para encontrarles una solución. Sin embargo, hay una dificultad que ralentiza los trámites. La casa es de su propiedad, la heredó Carmen después de fallecer su madre. Por ello, al tener un lugar en el que vivir, servicios sociales prioriza dar una vivienda social a otras personas sin hogar, según ha informado el alcalde del pueblo, José Antonio Blanco, a este medio.

José Antonio Blanco, alcalde de Torres de la Alameda (Madrid). / Ayuntamiento de Torres de la Alameda

«Me consta que servicios sociales está trabajando, con informes semanales, para encontrar una solución lo antes posible. Tanto ellos como el propio ayuntamiento nos ponemos a plena disposición de cualquier necesidad que tengan», relata el alcalde.

Una de las posibles soluciones que se están estudiando sería buscarles una vivienda en Alcalá de Henares, que está a tan solo 15 kilómetros del pueblo, y es la ciudad donde Carmen y Antonio acuden de manera regular a comer o tomar un café. La situación de los afectados es compleja. Ninguno de los dos trabaja y viven de ayudas que reciben por su situación de vulnerabilidad.

Sin luz ni agua

Además, la casa en la que viven es antigua, sin luz ni agua corriente, y está repleta de objetos recogidos de la calle. Ambos, madre e hijo, padecen síndrome de Diógenes, un trastorno del comportamiento caracterizado por el descuido de la higiene personal y la acumulación de objetos. Por ello, un camión del ayuntamiento acude de vez en cuando a la casa para recoger todo lo que almacenan.

Puerta de la casa de Carmen y Antonio. / Jorge García

«Yo tengo cuarenta años, y te puedo asegurar que todo el mundo sabe que desde hace unos 35 años llevan sufriendo estos acosos. Quien diga que no, miente«, nos cuenta el alcalde. La situación se fue agravando con el paso del tiempo y sin que nadie hiciera nada.

El alcalde ordenó la presencia de policías locales en la puerta de la casa de Carmen y Antonio las 24 horas del día durante seis fines de semana seguidos: «Nadie ha hecho lo que yo hice en tan solo 12 días», denuncia

Consciente del problema, como todos los vecinos, el mismo día que Blanco tomó posesión de la alcaldía realizó la primera intervención: ordenó la presencia de policías locales en la puerta de la casa de Carmen y Antonio las 24 horas del día durante seis fines de semana seguidos.

Dormir sin miedo

«Tenemos solamente 12 agentes de Policía Local, necesitamos algo más», explica el alcalde. La situación era insostenible. Por ello, en noviembre de 2024 decidió reunirse con la Guardia Civil y tomar la medida que destaparía a los agresores. Colocaron una cámara al lado de la vivienda. «Solo los guardias civiles y yo sabíamos que estaba allí». La noche del 31 de mayo de 2025 esa cámara grabó a dos personas lanzando gasolina a la casa de Carmen y Antonio. Poco después fueron detenidos dos jóvenes del pueblo. La investigación continuó y esta semana han sido detenidos otros dos, que han sido enviados a prisión.

El alcalde sabe que los detenidos no fueron los primeros en atacar a Carmen y Antonio, pero sí espera que sean los últimos. La prioridad es conseguir que Carmen y Antonio puedan dormir por las noches sin miedo a ser atacados. Se han dado pasos para lograrlo, pero todavía no son suficientes. Ellos solo piden justicia para los agresores y un hogar tranquilo en el que vivir después de tantos años de acoso.

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