El plan industrial de Indra contempla la apertura de tres nuevas fábricas ubicadas en Córdoba, León y Kansas (Estados Unidos) este año y espera poner en marcha cinco plantas industriales repartidas por toda España y una más en Emiratos Árabes Unidos en 2027. En concreto, la compañía participada por el Estado sumará 140.000 metros cuadrados centrados en la producción de blindados, radares, drones y sistemas contradrones el próximo año, según la presentación pública de sus resultados anuales que la cotizada hizo el pasado miércoles. En el periodo 2024 y 2027, la tecnológica espera multiplicar por cuatro su presencia industrial, contratar a 3.000 empleados e invertir hasta 400 millones.
En 2025, la compañía que preside Ángel Escribano cerró la compra de las antiguas instalaciones de Duro Felguera en Gijón conocidas popularmente como ‘El Tallerón’ por 3,65 millones de euros para fabricar desde allí el vehículo blindado sobre ruedas 8×8 Dragón que hasta ahora se desarrolla desde las instalaciones que Santa Bárbara dispone en Trubia (Asturias). En la instalación gijonesa, Indra ha invertido 40 millones de euros para la adecuación de la infraestructura y la compra de maquinaria.
Su otra gran apuesta el pasado año fue Córdoba. La cotizada fabrica desde noviembre radares con una plantilla de 150 trabajadores en el polígono de Las Quemadas tras comprar las firmas Deuser y Clue. Este año, sumará una nueva planta en la ciudad andaluza en la que, además, de radares desarrollará tecnología contra drones (C-UAS); un centro de producción en Villadangos del Páramo (León) especializado en drones kamikazes en alianza en la compañía estatal emiratí Edge, donde asegura que creará hasta 200 empleos y en Valladolid impulsará la construcción de una planta puntera para la fabricación de micromotores para drones que supondrá la creación de otros 80 empleos para cubrir las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas españolas y de otros países europeos.
Fuera de España, reforzará su implantación en Estados Unidos con una inversión de 50 millones de dólares (42,5 millones de euros) en instalaciones en Kansas City, lo que impulsará la creación de más de 200 empleos cualificados en Estados Unidos, para fabricar radares y radios, así como en la construcción de pórticos de peaje tipo ‘free flow’ para el área de ‘Movilidad’.
En abril, Indra Air Traffic, filial estadounidense del grupo Indra, se adjudicó un contrato valorado en un máximo de 198,36 millones de dólares (175 millones de euros) para renovar los sistemas portátiles de navegación táctica de la Fuerza Aérea del país norteamericano, un proyecto cuyo plazo de ejecución se extenderá hasta 2032. En enero, la cotizada anunció que la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos le adjudicó un contrato de 342 millones de dólares (290 millones) para la fabricación de radares de vigilancia del tráfico aéreo de próxima generación, en el marco del programa de Reemplazo de Sistemas de Radar de la FAA.
Además de su presencia en EEUU, Indra cerró en 2024 la compra de su participada Park Air, que desarrolla actividades de diseño, ingeniería y fabricación de sistemas y formación de clientes en instalaciones propias. Cuenta con alrededor de 120 empleados y una sólida red de socios y distribución que permite el suministro de sistemas en más de 100 países.
2027, su año más ambicioso
El plan de rearme español busca reindustrializar España y reducir la dependencia exterior en defensa e Indra junto a otras empresas como Navantia o Airbus están llamadas a asumir el rol de tractores del resto de pymes y proveedores. La empresa que dirige Escribano trabaja en este momento con 450 proveedores y espera multiplicar por 2,5 veces su producción de material militar y tecnología de doble uso entre 2024 y 2026.
El próximo año sumará cinco nuevas plantas industriales en España, que aún debe concretar su ubicación, y una en Emiratos Árabes Unidos para ensamblar radares a través de una alianza con su socio Edge. Fuentes de la compañía deslizan que Asturias albergará una nueva fábrica de blindados, y se especula que serán en antiguos talleres de Avilés o Langreo. En Avilés, podría ser en los suelos de baterías de coque de Avilés y en Langreo en los históricos Talleres Barros. “Estamos recibiendo mucho interés por parte de los gobiernos autonómicos y lo que podemos decir es que estos centros de producción estarán repartidos por los corredores industriales que ha establecido el Ministerio de Defensa. No queremos concentrar capacidades en Madrid porque es complicado atraer talento”, añaden las mismas fuentes.
Precisamente, en la Comunidad de Madrid levantará su gran centro tecnológico, el Indra Technology Hub, en 2028 centrado en Defensa con una inversión de 385 millones gracias a la financiación del Banco Europeo de Inversiones (BEI). La compañía unificará en esta sede a los empleados que ahora están en sus oficinas de Coslada, Torrejón de Ardoz y San Fernando de Henares. En las quinielas para albergar el llamado ‘Silicon Valley’ español suenan municipios como Torrejón de Ardoz, Alcalá de Henares o el nuevo desarrollo urbanístico ubicado en el sureste de la capital, Los Berrocales.
Esta huella industrial de Indra se sumaría a centros de ingeniería en otros enclaves como el de Barcelona centrado en ciberdefensa y espacio, el de Sevilla tras comprar la empresa de drones Aertec o Lugo. A finales de enero, arrancó la construcción de la primera fábrica española de chips basados en nitruro de galio, una tecnología crítica y cada vez más demandada en radiofrecuencia y radares, en Vigo.
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