El gobierno provincial se pronunció a favor de la reciente resolución nacional que incrementa el porcentaje de bioetanol en los combustibles. Sin embargo, desde la administración de Martín Llaryora se enfatizó que este tipo de medidas requiere de un marco legal estable para consolidar una política de desarrollo a largo plazo.
La industrialización del maíz como eje
El mandatario cordobés destacó el rol central de la provincia como uno de los principales productores mundiales de maíz. En este contexto, señaló que el paso fundamental es industrializar esa materia prima dentro del territorio provincial. «La industrialización es sinónimo de trabajo y oportunidades para nuestras localidades», afirmó Llaryora, vinculando directamente el desarrollo productivo con la generación de empleo.
Un llamado a la previsibilidad normativa
Si bien calificó el aumento del corte como un avance, el gobernador advirtió sobre los riesgos de que estas decisiones dependan de factores coyunturales, como el precio internacional del petróleo. «Necesitamos reglas claras y estables que trasciendan los contextos momentáneos», manifestó, subrayando que la incertidumbre normativa frena las inversiones necesarias para expandir la capacidad productiva.
Mirando el espejo de otros países
Llaryora planteó como modelo a seguir los esquemas vigentes en naciones como Estados Unidos, Brasil y Paraguay. En estos casos, los porcentajes de mezcla de biocombustibles están fijados por ley y superan, e incluso duplican, los niveles actuales de la Argentina, alcanzando en algunos casos cifras cercanas al 30%.
«Una ley brinda seguridad jurídica. Y donde hay seguridad, llegan las inversiones», explicó el gobernador. Argumentó que, mientras la medida actual permite utilizar la capacidad instalada existente, una legislación con cupos crecientes a futuro sería el impulso definitivo para atraer nuevos capitales y potenciar la cadena de valor del maíz.
Posicionamiento estratégico de Córdoba
Finalmente, el mandatario reafirmó el posicionamiento de Córdoba en la defensa de los biocombustibles como un pilar del desarrollo productivo nacional. Concluyó que el camino para el país debe pasar por el trabajo y la industrialización de sus recursos naturales, definiendo a los biocombustibles como una herramienta clave para alcanzar ese objetivo.
