En un partido amistoso celebrado en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, la selección de fútbol de Estados Unidos ofreció una imagen de luces y sombras ante la poderosa Bélgica. Dirigidos por el técnico argentino Mauricio Pochettino, los norteamericanos comenzaron dominando el encuentro y se adelantaron en el marcador con un gol del mediocampista Weston McKennie (Juventus). Sin embargo, la igualdad belga en el último minuto de la primera parte, obra del defensor Zeno Debast, cambió por completo el rumbo del partido.
Un segundo tiempo para olvidar
La reacción del combinado europeo tras el descanso fue demoledora. Con un juego más intenso y aprovechando graves errores defensivos locales, Bélgica anotó cuatro goles en la segunda etapa. Las anotaciones fueron de Amadou Onana (Aston Villa), Charles De Ketelaere (Atalanta) y un doblete del ingresado Dodi Lukébakio (Benfica). El descuento final de Patrick Agyemang para EE.UU., tras un error del arquero belga, no alcanzó para disimular la magnitud del traspié.
La lectura de Pochettino
En conferencia de prensa, el estratega argentino intentó sacar conclusiones positivas de la experiencia. «La primera parte fue muy buena, jugamos mejor que Bélgica. El empate en el último minuto nos afectó psicológicamente», analizó Pochettino. Reconoció que la derrota fue «dolorosa y difícil de aceptar», pero aseguró que no lo «preocupa» de cara al Mundial, definiéndola como «una buena lección de realidad».
El camino hacia la Copa del Mundo
Este resultado se suma a otros reveses ante selecciones europeas en la gestión de Pochettino, que suma 23 partidos al mando (14 victorias, 1 empate, 8 derrotas). Previamente, EE.UU. había caído ante Turquía (1-2), Suiza (0-4) y, en competencias oficiales de la Concacaf, no logró los objetivos esperados, perdiendo la final de la Copa Oro ante México.
El equipo norteamericano tiene programado un nuevo test de alto nivel este martes, también en Atlanta, frente a Portugal. El Mundial, que se disputará en suelo estadounidense, colocará al equipo en un grupo con Australia, Paraguay y el ganador del repechaje entre Turquía y Kosovo. La presión por rendir en casa es alta, especialmente en un contexto donde el evento ha sido promocionado de manera destacada por la administración del presidente Donald Trump.
Próximos desafíos
El partido dejó en evidencia la necesidad de mejorar la consistencia defensiva y la fortaleza mental para competir de igual a igual con las potencias mundiales. Pochettino, cuyo nombre aún suena para un posible regreso al Tottenham Hotspur tras el Mundial, tiene por delante la tarea de pulir estos aspectos en el poco tiempo que queda antes del torneo más importante. El rendimiento contra Portugal podría ofrecer una primera respuesta a las dudas planteadas tras la goleada belga.
