El compositor estadounidense Morton Feldman detalla el proceso creativo detrás de ‘Rothko Chapel’, obra compuesta como tributo al pintor Mark Rothko y presentada en la capilla homónima en Houston, Texas.
En un texto publicado originalmente en 1976 para acompañar la edición del disco ‘Morton Feldman: Rothko Chapel/For Frank O’Hara’ (Columbia Records/Odyssey), el compositor Morton Feldman reflexiona sobre la experiencia de componer ‘Rothko Chapel’, obra concebida como tributo al pintor Mark Rothko. El texto fue incluido posteriormente en el libro ‘Pensamientos Verticales’, editado por Caja Negra en 2012.
La Capilla Rothko es un ambiente espiritual creado por el pintor norteamericano Mark Rothko como un espacio dedicado a la contemplación, en el que hombres y mujeres de todas las religiones, o de ninguna, pueden meditar en silencio, tanto en soledad como reunidos en celebración. Para esta capilla, construida en 1971 por la Fundación Menil en Houston, Texas, Rothko pintó catorce óleos de gran tamaño.
Feldman relata: ‘Cuando me encontraba en Houston para la ceremonia de apertura de la Capilla Rothko, mis amigos John y Dominique de Menil me pidieron que escribiera una composición como tributo a Rothko, para que fuera presentada en la capilla el siguiente año’.
Según el compositor, ‘en líneas generales la elección de los instrumentos (en términos de fuerzas utilizadas, balance y timbre) se vio afectada tanto por el espacio de la capilla como por las pinturas. El imaginario de Rothko se expande más allá del límite de sus lienzos, y yo quería el mismo efecto para la música: debería impregnar toda la habitación octogonal y no ser escuchada a una distancia determinada. El resultado se asemeja bastante a lo que ocurre con una grabación; el sonido está más cerca, tiene una proximidad más física que en una sala de conciertos’.
Feldman añade: ‘El ritmo total de las pinturas, tal como Rothko las dispuso, produce una continuidad sin fisuras. Mientras que con ellas era posible reiterar color y escala sin perder interés dramático, sentí que la música pedía la fusión de secciones bien contrastadas. Visualicé una procesión inmóvil, como la de los frisos en los templos griegos’.
El compositor describe las secciones de la obra: ‘1. una larga obertura declamatoria; 2. una sección más estática y «abstracta» coro y campanas; 3. un interludio motívico para soprano, viola y timbal; 4. un final lírico para viola con acompañamiento de vibráfono, a los que luego se suma el coro, logrando un efecto de collage’.
Feldman señala que ‘hay muy pocas referencias personales en Rothko Chapel. La melodía para soprano, por ejemplo, fue escrita el día del funeral de Stravinsky en Nueva York. La melodía cuasi-hebrea del final la compuse a los quince años. Ciertos intervalos a lo largo de la obra poseen el sonido de la sinagoga. Hay otras referencias que ya he olvidado’.
