Una mirada a la historia y tradición del mate, desde sus raíces guaraníes hasta su lugar en la vida cotidiana de los cordobeses.
La yerba mate (Ilex paraguariensis) es una planta nativa de la Cuenca del Plata, que crece de forma silvestre en la selva misionero-paranaense. En Misiones, especialmente en la zona de San Pedro y las reservas del Parque Nacional Iguazú, existen yerbales nativos con árboles de más de 10 metros de altura. El ave conocida como jeruti o torcaza silvestre consume el fruto rojo de la yerba; su sistema digestivo escarifica la semilla y la deposita en suelos húmedos y abonados, facilitando la germinación.
Cuando los conquistadores llegaron a la región, observaron que los guaraníes compartían una infusión llamada ‘ka’ay’, que en su lengua significa ‘agua de yerba’ (ka’a: yerba; y: agua). El término ‘mate’ proviene del quechua matí, que designa la calabaza usada como recipiente. Los españoles denominaron ‘mate’ a la infusión de Ilex paraguariensis.
Los jesuitas fueron los primeros en cultivar la yerba de forma ordenada en las Reducciones de Misiones y Paraguay. La infusión contiene taninos (responsables del amargor), glicósidos (que generan espuma al cebar) y mateína, un estimulante.
Varios países reclaman el mate como símbolo nacional: Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. No obstante, el origen del ritual está en la cultura guaraní, que domesticó la planta y estableció la práctica de compartir la infusión en ronda. Argentina industrializó la yerba, Uruguay la incorporó a la vida cotidiana, Paraguay mantuvo variedades silvestres y Brasil la transformó en chimarrão.
El mate se consume caliente en invierno y, en verano, muchos materos optan por el tereré, una versión fría con hierbas. En Argentina, la Ley 27.487 estableció el 30 de noviembre como Día Nacional del Mate, en homenaje al nacimiento de Andrés ‘Guasurari’ Artigas. En Paraguay, el último sábado de febrero es el Día Nacional del Tereré.
El mate también funciona como elemento de identidad para quienes viven fuera de su país de origen, siendo un símbolo de pertenencia cultural.
