El Comando Central de los Estados Unidos ejecutó una ofensiva militar contra posiciones iraníes en las adyacencias del estrecho de Ormuz, dando por finalizada la tregua acordada previamente.
Washington. El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó una nueva ofensiva militar contra posiciones estratégicas de las fuerzas de Irán en las adyacencias del estrecho de Ormuz, marcando el fin formal de la tregua acordada previamente entre Washington y Teherán.
A través de un comunicado oficial, el comando norteamericano especificó que los ataques adicionales contra territorio iraní se realizaron bajo la instrucción directa del presidente de los Estados Unidos con el fin específico de degradar las capacidades de dicho régimen para amenazar la libertad de tránsito marítimo en el sector internacional. La acción militar responde a las recientes hostilidades registradas contra embarcaciones de transporte comercial y tripulaciones civiles en el Golfo Pérsico.
Por su parte, los medios estatales de prensa de Irán informaron sobre múltiples explosiones e impactos en las zonas costeras de Konarak, Chabahar, Sirik y Bandar Abbas. La agencia noticiosa Mehr confirmó que las defensas antiaéreas fueron desplegadas activamente para repeler objetivos hostiles cerca del puerto de Bandar Abbas, mientras que el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán advirtió que las agresiones norteamericanas recibirán una respuesta decisiva.
El presidente estadounidense declaró concluido de forma definitiva el cese al fuego y amenazó con expandir la campaña bélica hacia infraestructura estratégica de Irán en caso de que continúen las agresiones de Teherán. «Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos», declaró el mandatario norteamericano.
A nivel internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado urgente para restablecer los canales diplomáticos. Mientras tanto, en la cumbre de la OTAN desarrollada en Ankara, el secretario general Mark Rutte dio su respaldo formal a la represalia de Estados Unidos. La crisis generó un impacto inmediato en la economía mundial, provocando una escalada superior al 6% en el precio del barril de petróleo crudo Brent, el cual superó la barrera de los 78,5 dólares.
