La investigación reconstruyó la historia biológica del embalse mediante el análisis de sedimentos y concluyó que el proceso de degradación se inició hace ocho décadas y se aceleró en los últimos 40 años. Villa Carlos Paz informó que ejecuta un plan de cloacas y controles.
El lago San Roque, principal fuente de agua potable para la ciudad de Córdoba y centro turístico del Valle de Punilla, alcanzó el estado de hipereutrofización, el grado más crítico en la escala que mide el deterioro de los sistemas acuáticos. Así lo determinó un estudio interdisciplinario encabezado por investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Conicet.
A través del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (Cicterra, Conicet-UNC), junto a especialistas en física, geografía e ingeniería química, el equipo reconstruyó la historia biológica del dique mediante el análisis de sedimentos y pigmentos fósiles depositados en el fondo. El estudio permitió rastrear la evolución del agua en épocas sin registros instrumentales y concluyó que el proceso de degradación se inició hace ocho décadas y se aceleró de forma drástica en los últimos 40 años.
Cronología de ocho décadas
El trabajo establece una secuencia temporal. En la década de 1950, con la construcción del segundo paredón, el nivel del agua aumentó y se estabilizó la dinámica hídrica del embalse, lo que sentó las bases físicas para las primeras floraciones de algas. En la década de 1980 comenzó un crecimiento demográfico sostenido en la cuenca que multiplicó los aportes contaminantes a través de los ríos afluentes. A partir de los 2000, el nivel de degradación alcanzó su techo histórico, condición ratificada por los monitoreos del Instituto Nacional del Agua (INA).
Urbanización y efluentes
La investigación, impulsada inicialmente a través de la tesis doctoral de la becaria posdoctoral de Cicterra Luciana Mengo, indica que entre 1984 y 2019 la urbanización en la cuenca del lago creció un 200%, mientras que en la línea de costas aumentó un 166%. Ese desarrollo urbano no estuvo acompañado por la infraestructura sanitaria correspondiente, según el estudio. El ingreso de nutrientes, principalmente fósforo y nitrógeno provenientes de efluentes cloacales domiciliarios sin tratamiento adecuado, sumado a las altas temperaturas y las aguas calmas, generó condiciones para las cianobacterias.
Estos microorganismos producen las manchas verdes y olores en la superficie y representan un riesgo sanitario por su potencial toxicidad para el consumo humano y el uso recreativo. Además, el consumo de oxígeno que provocan deriva en episodios de mortandad de fauna ictícola y encarece los costos de potabilización.
Daño estructural y políticas de largo plazo
Los investigadores sostienen que la reversión del daño no ocurrirá de manera inmediata. Señalan que, incluso si cesaran de inmediato los vertidos contaminantes, los sedimentos acumulados en el lecho del dique durante casi un siglo continúan liberando nutrientes hacia la columna de agua de manera constante. Frente a este escenario, los expertos indican que cualquier plan de saneamiento requiere políticas ininterrumpidas enfocadas en frenar los vertidos cloacales y regular el uso del suelo.
Plan en Villa Carlos Paz
Villa Carlos Paz informó que ejecuta un plan de acción para mitigar el impacto ambiental. A través de la ampliación de sus redes domiciliarias de cloacas, la exigencia de conexiones obligatorias a la planta depuradora y controles sobre vertidos clandestinos y desarrollos inmobiliarios costeros, el municipio busca frenar el aporte de nutrientes al embalse. Desde el gobierno local declararon que el esfuerzo de la localidad resulta indispensable pero insuficiente si el resto de las poblaciones de la cuenca alta y media no implementan políticas sanitarias similares para cortar el flujo de efluentes sin tratar.
