La pizza en sartén se prepara con ingredientes básicos y no requiere experiencia en la cocina. La masa se cocina directamente sobre una sartén a fuego bajo y luego se agregan la salsa, el queso y los ingredientes elegidos.
Cuando hay ganas de comer algo rico pero no de prender el horno, la pizza en sartén puede resolver una comida de manera rápida y sencilla. Se prepara con ingredientes básicos y no hace falta tener demasiada experiencia en la cocina.
El secreto está en cocinar primero la masa directamente sobre una sartén, a fuego bajo, y después agregar la salsa, el queso y los ingredientes elegidos. El resultado es una pizza casera con base dorada y queso bien derretido.
Ingredientes para la pizza en sartén
Para la masa:
- 1 taza de harina leudante
- 1 cucharada de aceite
- ½ taza de agua aproximadamente
- ½ cucharadita de sal
Para cubrir:
- 3 cucharadas de salsa de tomate
- 150 gramos de mozzarella
- Orégano a gusto
- Aceitunas
- Un chorrito de aceite
También se pueden sumar tomate en rodajas, jamón, cebolla, morrón o los ingredientes que haya en casa.
Cómo hacer pizza en sartén paso a paso
- Colocar la harina leudante y la sal en un recipiente. Agregar el aceite y comenzar a incorporar el agua de a poco hasta obtener una masa suave que no se pegue demasiado en las manos.
- Amasar durante unos minutos y estirar la preparación hasta formar un círculo del tamaño de la sartén.
- Calentar una sartén antiadherente apenas aceitada y colocar la masa. Cocinar a fuego bajo durante unos 5 minutos, hasta que la parte inferior comience a dorarse.
- Dar vuelta la masa y, sobre el lado ya cocido, distribuir la salsa de tomate, la mozzarella y el orégano.
El truco para que el queso se derrita sin horno
Una vez agregados los ingredientes, tapar la sartén y continuar la cocción a fuego bien bajo durante aproximadamente 5 a 8 minutos.
La tapa permite concentrar el calor dentro de la sartén y ayuda a que la mozzarella se derrita mientras termina de cocinarse la base.
Antes de retirarla, revisar que la parte inferior esté dorada y que la masa se encuentre completamente cocida. Terminar con aceitunas, orégano y un chorrito de aceite.
Así, en pocos minutos y sin necesidad de prender el horno, se obtiene una pizza casera ideal para una cena rápida o para esos días en los que no hay ganas de pasar demasiado tiempo en la cocina.
