La Justicia reconoció que Javier Alfredo Gómez actuó en legítima defensa en un enfrentamiento ocurrido en 2024 que derivó en la muerte de otro conductor.
Un hombre de 45 años, identificado como Javier Alfredo Gómez, fue absuelto en juicio por el homicidio de otro conductor, luego de que la Justicia aceptara el planteo de legítima defensa. El hecho ocurrió durante la madrugada del 4 de mayo de 2024 y se inició con una discusión entre dos conductores en Villa Carlos Paz.
Según la información difundida en su momento, la discusión comenzó alrededor de la 1 de la madrugada en la zona de avenida Cárcano y avenida Estrada, en Villa Carlos Paz. Ambos conductores continuaron el intercambio de insultos y provocaciones mientras se desplazaban en sus vehículos durante varios kilómetros, hasta llegar a San Antonio de Arredondo. A la altura del colegio primario, sobre avenida Cura Brochero, ambos descendieron de sus vehículos y se produjo un enfrentamiento físico.
De acuerdo con la información difundida tras el hecho, uno de los hombres recibió un golpe de puño y cayó al suelo, impactando fuertemente la cabeza contra el asfalto. El hombre, de aproximadamente 43 años, fue asistido inicialmente por el servicio de emergencias de Punilla Sur y trasladado al Hospital Municipal Gumersindo Sayago de Villa Carlos Paz. Debido a la gravedad de las lesiones, posteriormente fue derivado al Sanatorio Allende de la ciudad de Córdoba, donde permaneció internado hasta su fallecimiento días después.
El otro conductor, Javier Alfredo Gómez, fue detenido por orden de la Fiscalía de Tercer Turno de Villa Carlos Paz, a cargo de Jorgelina Gómez, y posteriormente trasladado a la cárcel de Bouwer. Con el fallecimiento de la persona lesionada, la investigación avanzó bajo una acusación por homicidio y el expediente llegó a juicio.
Durante el proceso, la defensa de Gómez, representada por el abogado Damián Palavecino, sostuvo que el episodio debía ser analizado teniendo en cuenta la totalidad de la secuencia y no solamente el momento final. La estrategia defensiva planteó que Gómez había intentado evitar el enfrentamiento y que, antes de reaccionar, había sido seguido durante varios kilómetros por el otro vehículo.
En la audiencia, Palavecino declaró: “Desde el primer día sostuvimos que esta causa no podía analizarse empezando por el final. Hay una persona fallecida y, por supuesto, nadie puede estar contento frente a un desenlace semejante. Es una consecuencia profundamente lamentable y merece absoluto respeto. Pero ese resultado, por grave que sea, no puede ser atribuido penalmente a Javier sin analizar todo lo que ocurrió antes y las circunstancias en las que finalmente tuvo que defenderse”.
Según el planteo de la defensa, Gómez se detuvo frente a un móvil policial para pedir protección y realizó un llamado a la Policía. Fue en ese contexto, mientras sostenía el teléfono con una de sus manos y se comunicaba con los efectivos, cuando el otro hombre habría vuelto a avanzar sobre él. “En ese momento ya no le quedaba otra alternativa que defenderse”, sostuvo Palavecino durante el juicio.
Otro de los puntos centrales planteados por el abogado fue el medio utilizado por Gómez para repeler la agresión. La defensa señaló que no utilizó un arma ni ningún objeto, sino que reaccionó con su propio cuerpo mientras tenía una mano ocupada con el teléfono. “Dio un solo golpe para detener la agresión. No continuó golpeándolo y, una vez que cayó, inmediatamente se preocupó por su estado, lo auxilió y pidió una ambulancia”, afirmó Palavecino.
Para la defensa, la conducta posterior de Gómez también debía ser considerada al reconstruir el episodio. “Por eso siempre sostuvimos que no podía tomarse ese último segundo y aislarlo de todo lo anterior. Javier intentó evitar el conflicto hasta el último momento y, cuando ya no pudo hacerlo, se defendió con el medio que tenía a su alcance. Cuando se reconstruía la secuencia completa, para nosotros la legítima defensa era clara”, sostuvo el abogado.
La defensa también cuestionó la actuación policial. Palavecino cuestionó que, pese a que Gómez había buscado expresamente protección, terminara nuevamente expuesto frente al otro conductor. Señaló que el efectivo interviniente había advertido en el otro hombre halitosis alcohólica y dificultades para mantener el equilibrio, circunstancias que fueron incorporadas a la reconstrucción de lo ocurrido. El abogado, además, denunció presuntas omisiones en la actuación del personal policial. Las actuaciones fueron remitidas para que esa situación sea investigada.
Luego del proceso judicial, Javier Alfredo Gómez fue absuelto. La resolución reconoció que había actuado en legítima defensa, receptando así el planteo que su abogado había sostenido desde el comienzo de la investigación.
