La directora argentina fue reconocida por La ilusión de un verano sin fin, documental rodado en la pampa argentina que también recibió el Premio de la Juventud.
La directora argentina Alessandra Sanguinetti ganó el Premio Horizontes Latinos en la 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que concluyó este sábado en la ciudad vasca. Su documental La ilusión de un verano sin fin, rodado en la pampa argentina, recibió además el Premio de la Juventud.
El filme fue definido por Sanguinetti como «una carta de amor al campo argentino, a toda esa belleza que está en peligro». La película observa ese territorio y sus transformaciones desde una mirada íntima, atravesada por el paso del tiempo y la relación entre las personas y el paisaje.
Al recibir el premio, Sanguinetti se refirió a la situación internacional y expresó su solidaridad con el pueblo palestino. «Espero que Israel saque las garras de Palestina y otros lugares porque, de lo contrario, vamos a ser nosotros Palestina», manifestó. La cineasta agregó: «Mi deseo es que esta belleza siga sosteniéndose y que Estados Unidos saque las garras de Argentina».
La productora de la película, Julia Solomonoff, destacó que el premio permite dar visibilidad al cine argentino en un momento complejo para el sector. «Es enormemente triste ver la falta de apoyo público al cine en Argentina», señaló Solomonoff, quien definió hacer cine actualmente en el país como «un acto de resistencia y de amor».
El Premio Horizontes Latinos tuvo además una mención especial para Moscas, del mexicano Fernando Eimbcke, por el rigor de su puesta en escena y la interpretación del niño protagonista. La sección también distinguió a Cinco años, cuatro meses, de los colombianos Juan Miguel Gelacio y Esteban Hoyos García, con el Premio Cooperación Española. Sus realizadores dedicaron el reconocimiento a las organizaciones de mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos en Colombia.
Por su parte, Ceniza en la boca, del mexicano Diego Luna, recibió el Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country, por abordar distintas problemáticas sociales, políticas, económicas y de género a través del fenómeno migratorio.
La situación en Palestina también estuvo presente en distintos momentos de la gala de clausura. Entre las películas reconocidas estuvo Naza, de los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, que obtuvo el Premio del Público a la mejor película europea. Los directores, que no pudieron asistir al festival, enviaron un mensaje de agradecimiento por la recepción del público. Su película aborda la situación de los civiles en Gaza y denuncia lo que sus autores consideran una matanza sistemática. También la alemana Naëmi Ada, directora de Body of Glass, ganadora del Premio New Directors, se refirió a Palestina al denunciar la que definió como «complicidad del Estado alemán con el genocidio».
En la competencia oficial, el británico Mike Leigh fue uno de los grandes protagonistas del palmarés con Tender Loving Care. El premio a la Mejor Dirección fue para la sueca Amanda Kernell por Brace Your Heart, centrada en los cuidadores de renos samis del norte de Suecia. El cine español tuvo entre sus principales reconocimientos a Javier Cámara, elegido mejor actor de reparto por 5 minutos más, de Javier Ruiz Caldera. Fuera de la Sección Oficial, La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, obtuvo el Premio del Público.
