En Córdoba se celebran más de 20 igualás este fin de semana. Para los paracaidistas que aterricen en este tema a ciegas, la igualá, del verbo igualar, es el acto tradicional donde los capataces miden y agrupan a los costaleros (fijos y aspirantes) para asignarles su sitio bajo las trabajaderas de los pasos, asegurando que el peso se distribuya equitativamente por altura y fisionomía.
Este viernes por la noche se han llevado a cabo seis igualás, entre ellas, las del Señor de Pasión (en Vallellano), el Cristo de Misericordia (en San Pedro) y la de La Paz y Esperanza (en Capuchinos), el Santísimo Cristo de la Caridad (San Francisco), La Piedad (en María Auxiliadora) y La Trinidad, pero la semana pasada, en plena resaca de la Navidad, ya se celebraron otras catorce. Algunas pocas adelantaron el trance a diciembre e incluso a noviembre, como la Virgen de los Dolores, el día 30. Cuando el Domingo de Ramos viene más temprano (29 de marzo), la planificación es «más comprimida»; cuando es más tarde (13 de abril, el año pasado), da pie a una «mejor distribución, también de los ensayos», explican los que gobiernan los pasos.
No obstante, la mayoría de las igualás se concentrarán entre el sábado 17 (6) y el domingo 18 de enero (11).
Rafa Giraldo igual a un costalero de La Paz. / Víctor Castro
Escasos huecos en los misterios
Serán cientos de aspirantes, sobre todo jóvenes, los que acudan a las convocatorias de las hermandades de Córdoba con el objetivo de entrar en la nómina de alguna cuadrilla. No es fácil, según el paso al que se aspire. De partida, opositar a un paso de misterio cuesta más que en un palio (según qué palio), a pesar de en que los primeros entren muchos más costaleros. «Tienen más capacidad para atraer al costalero de afición», resume Rafa Giraldo, capataz de La Estrella, La Paz y Esperanza, y el Mayor Dolor en su Soledad.
Sin embargo, la estabilidad en los pasos estrecha las posibilidades de ingreso. A la igualá de Humildad y Paciencia (paso dirigido por Vicente Mengual) acudieron más de 70 aspirantes y a la Cena más de 30 aspirantes, para los que no había más de cinco huecos, reconoce Carlos Lara, capataz de La Cena, Redención y la Soledad de los Franciscanos. «Cuando las cuadrillas están tan hechas es difícil que la gente vaya saliendo. En Redención también llevo viendo caras de gente que lleva cuatro años pidiendo sitio. Hay más posibilidades en los pasos nuevos», explica Lara.
Las vírgenes se mueven más por el costalero devocional. Una igualá de un palio a la que acudan «más de 30 es un exitazo», señala Rafa Giraldo. La Paz y Esperanza es una de esas excepciones: unos de 50 aspirantes esperaban este viernes una oportunidad para llevar el próximo Miércoles Santo por primera vez a La Paloma de Capuchinos.
«La única forma de entrar a los pasos es asistiendo a la igualá, y a los ensayos, por si falla a alguien: el que la sigue la consigue», sentencia Carlos Lara.
