miércoles, 21 enero, 2026
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Alerta dólar: el BCRA compra reservas, pero las tasas se disparan y el mercado mira 3 claves

El dólar oficial opera este miércoles 21 de enero a $1460, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1434,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1522 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1472 (+0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1505.

El arranque de 2026 deja una foto que, en la superficie, parece positiva para el mercado: el Banco Central volvió a comprar divisas y el tipo de cambio se mantiene dentro de un esquema de bandas. Pero bajo esa calma aparece una tensión que el mercado suele leer como «señal temprana»: faltan pesos, el fondeo se encarece y las tasas cortas marcan el pulso de la plaza día a día.

La clave es que comprar dólares no es un evento aislado. Cada compra en el Mercado Libre de Cambios (MLC) inyecta pesos, y la forma en que esos pesos se administran (se absorben o se compensan) cambia el mapa financiero completo: liquidez, tasas, rolleo de deuda y, en última instancia, expectativas sobre el dólar.

En paralelo, la agenda macro del año no se limita a sumar reservas. El objetivo más ambicioso —y más difícil— es remonetizar la economía, es decir, recuperar la demanda real de dinero para que más pesos vuelvan a la transaccionalidad. Con ese marco, el mercado se concentra en tres llaves que definen el equilibrio: atesoramiento, préstamos financieros (el canal por el que deberían entrar divisas) y necesidades en dólares del Tesoro. La combinación de esos factores delimita el margen del BCRA para comprar reservas sin pagar un costo excesivo en tasas o volatilidad.

Reservas en alza: compras del BCRA y un arranque que sorprende por el calendario

El Banco Central acumuló más de USD 700 millones de compras en el MLC en las últimas 12 ruedas. El dato pesa porque no sólo habla de reservas: también muestra que la autoridad monetaria buscó sostener un ritmo de compras aun cuando el mercado atraviesa un tramo de menor oferta estacional.

Para Mega QM, el año empieza con un nuevo esquema de ajuste de bandas cambiarias y con un Central que volvió a mostrarse activo en la acumulación de divisas. Sus analistas destacaron que las primeras semanas exhibieron un volumen de compras relevante, especialmente porque el período suele ser de estacionalidad particularmente negativa para el mercado cambiario.

Desde 1816 remarcaron el posicionamiento del tipo de cambio dentro del régimen: el BCRA apunta a seguir comprando con el spot ubicado a 5% del techo de la banda. Ese detalle importa porque describe un «margen operativo» para comprar dólares, pero también expone el desafío: comprar sin desordenar el mercado de pesos.

Para Mega QM, el primer test del año es confirmar si están dadas las condiciones para que el tipo de cambio opere de manera estable dentro de las bandas. Sin estabilidad, sostienen, se complica la acumulación de reservas, se vuelve más volátil el atesoramiento y se encarece el financiamiento en dólares que el esquema necesita para equilibrarse.

La otra cara del dólar

Desde 1816 explicaron que, aunque el BCRA inyecta pesos al comprar divisas, luego retira esa liquidez vendiendo Lelink. En su lectura, ese mecanismo «cierra» el circuito monetario de corto plazo: compras de dólares, emisión de pesos y esterilización por instrumentos.

El impacto de esa dinámica aparece con claridad en un dato que el mercado sigue de cerca: 1816 apuntó que los pasivos remunerados del BCRA cayeron hasta apenas $0,03 billones. En términos prácticos, eso refleja una absorción muy significativa de liquidez y deja a la plaza más sensible a cualquier necesidad adicional de pesos.

La consecuencia inmediata, según 1816, se vio en las tasas: la semana pasada las tasas en pesos a 1 día marcaron nuevos máximos del año, con caución a 1 día en 38% TNA y pases entre bancos en 46%. Cuando el fondeo de muy corto plazo se recalienta, el mercado interpreta que la liquidez está ajustada y que el equilibrio cambia/tasas se vuelve más frágil.

Para Mega QM, la foto también es de plaza ilíquida, influida por la estacionalidad y por la necesidad de integrar encajes. En ese contexto, la tasa corta se transforma en un termómetro: si se mantiene elevada, la estabilidad del dólar puede estar sostenida con tensión financiera, y cualquier shock puede amplificarse.

Rollover del Tesoro

En ese marco de liquidez ajustada, desde 1816 destacaron un dato que el mercado leyó como prueba de fuego: el Tesoro logró un roll over del 98% en la última licitación. Es un número alto, especialmente en un escenario donde el costo del dinero sube y el inversor exige mayor premio.

Pero el resultado tuvo un costo explícito. 1816 señaló que el Tesoro debió convalidar tasas elevadas, como un 3,35% TEM en una Lecap a 42 días. En términos de mercado, esto significa que el rollover se sostiene, pero la tasa corta «muerde» el equilibrio general porque encarece el financiamiento y condiciona la curva.

Mega QM advirtió que el contexto de tasas cortas muy altas y pendiente negativa de la curva en pesos juega en contra de dos objetivos: equilibrar el mercado cambiario y estirar el perfil de vencimientos de la deuda en moneda local. Con tasas cortas tensas, el mercado se vuelve más «corto de horizonte» y se dificulta alargar duración.

Además, el costo financiero importa porque se conecta con el dólar por dos vías: expectativas (si el mercado interpreta estrés monetario) y flujos (si el Tesoro necesita condiciones más exigentes para renovar, aumenta la sensibilidad del esquema). En ese sentido, tasa y dólar dejan de ser mundos separados.

Las 3 claves que mira la City: atesoramiento, préstamos y dólares del Tesoro

Para Mega QM, el equilibrio cambiario bajo las bandas definidas depende de lo que ocurra en tres frentes: atesoramiento, préstamos financieros y necesidad de dólares del Tesoro. El resto de los factores de oferta y demanda luce, en su análisis, con una dinámica más estable y predecible.

En el frente del atesoramiento, Mega QM remarcó que es el componente que suma más volatilidad a la demanda de divisas. Alcanzó niveles récord durante los meses de mayor incertidumbre electoral de 2025 y, por su naturaleza, puede moverse rápido si cambia el clima de expectativas.

Sus analistas señalaron que el promedio histórico de años sin cepo y sin ruido político estuvo alrededor de USD 1.200/1.300 millones y que el mercado necesita que el atesoramiento vuelva a esa zona para darle solvencia al esquema. Mega QM indicó que en noviembre estuvo por debajo de esos niveles y que posiblemente en diciembre también se haya movido en esos valores.

Para Mega QM, el punto decisivo de 2026 es dónde se estabiliza ese número: de eso depende el margen del BCRA para comprar reservas sin quedarse sin dólares o sin generar una tensión creciente en tasas. Atesoramiento bajo es «aire»; atesoramiento alto es presión directa sobre el equilibrio.

Préstamos financieros

Mega QM ubicó a los préstamos financieros como el canal por el que deberían ingresar las divisas necesarias para compensar el atesoramiento y, por lo tanto, el que le da margen de acción al BCRA para comprar reservas. En esa línea, se combina la liquidación de dólares netos por financiamiento externo corporativo con el neto de operaciones crediticias en moneda extranjera del sistema financiero local.

Sus especialistas detallaron una cuenta concreta: si el BCRA quiere comprar aproximadamente el 5% del volumen operado (aproximadamente el 10% de la demanda neta), necesita un ingreso de divisas del orden de USD 1.500/1.600 millones mensuales por la línea de préstamos financieros.

Para Mega QM, ese objetivo luce lograble si se mantienen dos condiciones: que sigan creciendo los depósitos en dólares y que continúe el buen ritmo de colocaciones de deuda de empresas locales. Si ese canal aporta divisas, el BCRA puede comprar reservas con menor estrés.

En términos de «mecánica de equilibrio», el mensaje es claro: dólares financieros que entran sostienen la capacidad de compra del Central, y esa compra puede ayudar también a remonetizar vía emisión de pesos. Si el canal no tracciona, el esquema se vuelve más dependiente de medidas alternativas.

Tesoro, FMI y mercado: la ventana que puede definir el humor del dólar

En el frente del Tesoro, Mega QM señaló que para 2026 existían necesidades financieras en moneda extranjera por USD 18.600 millones, aunque USD 4.300 millones ya se pagaron. En el corto plazo, el foco está en rollear USD 4.350 millones que vencen con el FMI y que eso ayude a renovar vencimientos con otros organismos.

Según Mega QM, si ese tramo se encamina, quedarían necesidades de USD 4.300 millones para julio y otro tanto para enero de 2027. La clave, insistieron, es reacceder al mercado de capitales para que esas divisas no salgan del mercado cambiario ni de las reservas del BCRA.

Mega QM dijo ver una ventana para intentar ese paso entre mediados de marzo y fines de mayo/principios de junio. En su enfoque, es una condición necesaria para que el mercado cambiario opere con tranquilidad: cuanto antes se logre, mejor para la estabilidad.

En paralelo, esta necesidad se cruza con la liquidez en pesos: si el Tesoro debe demandar dólares sin acceso a mercado, se tensionan las reservas y puede aumentar la sensibilidad del dólar. Si logra fondeo, el esquema gana consistencia.

Implicancias monetarias: el «ida y vuelta»

Mega QM explicó que en las primeras semanas del año el BCRA compró dólares inyectando pesos, pero en contrapartida el Tesoro necesitó usar sus depósitos en pesos para comprarle los dólares al Central, lo que constituyó un fuerte factor de absorción de liquidez. Esa interacción muestra cómo quedó armado el mecanismo de creación de base monetaria.

Desde 1816 aportaron un caso puntual que ilustra la tensión: señalaron que el martes 6 de enero el BCRA inyectó liquidez para compensar el retiro de $2,4 billones de depósitos del fisco en bancos comerciales, usados para comprarle al BCRA los dólares destinados al pago de cupones de renta y amortización de Globales y Bonares.

Mega QM añadió que, aun con esa compensación, la plaza quedó ilíquida por estacionalidad y por la integración de encajes. En ese contexto, la tasa corta se vuelve una «alarma»: si persiste alta, la remonetización se dificulta y el equilibrio cambiario queda más expuesto.

Por eso, tanto el dólar como las reservas se definen en una «sintonía fina»: compras de divisas y manejo de pesos, pagos del Tesoro y comportamiento de tasas. El mercado lo sigue en tiempo real, porque la fragilidad aparece primero en la liquidez, luego en la curva y recién después en el tipo de cambio.

Remonetización y «plan B»: qué herramientas aparecen si comprar dólares no alcanza

Para Mega QM, remonetizar es recuperar demanda real de dinero y volcar más pesos hacia la Base Monetaria. Si esa demanda sube, el BCRA deberá encontrar mecanismos para proveer liquidez. Hasta ahora, esa provisión se daba principalmente por el Tesoro cuando renovaba menos del 100% y dejaba pesos en el sistema, pero Mega QM sostuvo que ese «colchón» se fue agotando.

En su diagnóstico, el Tesoro tiene algo más de $3 billones depositados en el BCRA y enfrenta vencimientos por $200 billones en el año, sin margen para inyectar liquidez por esa vía. Por eso, Mega QM planteó que la compra de divisas aparece como el mecanismo más «virtuoso» para sumar pesos (y reservas) si el equilibrio cambiario lo permite.

Si comprar reservas no alcanza los volúmenes necesarios o si la demanda real de dinero es mayor y sube la tasa de interés, Mega QM describió dos mecanismos adicionales: cambios en encajes y operaciones de mercado abierto, donde el BCRA compre títulos del Tesoro en pesos para dar liquidez y ayudar al rolleo.

La conclusión de Mega QM es que el año se presenta con un escenario positivo en varios aspectos, pero con el desafío de lograr un equilibrio monetario–cambiario–financiero. Y esa calibración será la diferencia entre un esquema estable y otro que convive con volatilidad.

Qué pasará con el dólar: el mapa de señales que define las próximas semanas

Desde 1816 señalaron que en los próximos días y semanas se verá cómo seguirá incidiendo el BCRA sobre la liquidez, ya sea vía operaciones con bonos u otras herramientas de política monetaria o macroprudencial, mientras busca continuar con las compras de divisas dentro del esquema de bandas.

Mega QM remarcó que el equilibrio es posible, pero exige estabilidad para que el atesoramiento se mantenga bajo y para que las empresas accedan a fondeo en dólares. Si esas condiciones se sostienen y el Central logra comprar dólares, podría generarse un flujo de pesos suficiente para darle liquidez al mercado y evitar picos de volatilidad en tasas.

Si no se sostienen, el esquema necesitará alternativas para inyectar pesos —encajes u operaciones de mercado abierto— y el mercado volverá a poner el foco en la consistencia general: inflación, tasas y credibilidad del régimen. En ese escenario, el dólar puede moverse no sólo por falta de reservas, sino por expectativas y estrés financiero interno.

En definitiva, el «próximo movimiento» del dólar no se explica con una sola variable. Se define en la intersección de compras del BCRA, liquidez en pesos, tasas a 1 día, atesoramiento, dólares financieros y necesidades del Tesoro. Cuando esas piezas encajan, el dólar puede seguir dentro de la banda con menos ruido; cuando se desalinean, la tensión suele aparecer primero en las tasas… y después en el tipo de cambio.

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