Marc-André Ter Stegen trabajó más con los pies que con las manos en su estreno como protector de la portería del Girona. El Getafe incordió, pero apenas puso a prueba su estado de forma, el engrase de sus reflejos. Le dejó tener un debut sin estrés en Montilivi, salvo en la última jugada. Una acción que revalorizó su primer día. De pasar desapercibido a salvador de un punto conquistado justo un minuto antes.
Marcó Vitor Reis en el minuto 94. Un buen remate de cabeza a pase de Álex Moreno. Todos en Girona celebraron como una victoria un gol que significaba un empate. El partido parecía cerrado. Solo cabía una jugada antes de que el colegiado pitara el final y resultó ser la más peligrosa del equipo de Bordalás. Un despiste colectivo bastante asombroso permitió al Getafe llevarse casi los tres puntos. Suerte de Ter Stegen, que cerró a tiempo las rodillas. El brasileño y el alemán compartieron los honores de héroes del día.
Míchel alineó al germano ya en el primer encuentro después del anuncio de su cesión por el Barça duranteseis meses. Paolo Gazzaniga se sentó en el banquillo, la condena que le espera hasta final de temporada, presumiblemente. Saltó al campo Ter Stegen y su nombre por megafonía excitó a los aficionados gerundeses, ufanos de disponer bajo palos a una verdadera estrella.
El portero de 33 años, en su búsqueda de la titularidad con Alemania en el Mundial del próximo verano, se pasó la mayor parte del partido interviniendo con los pies, constatando que el toque suave y el pase preciso para romper líneas será una baza para las transiciones del Girona. Pero con las manos, nada. Ni un remate a puerta en toda la portería del Getafe en la primera parte y poca cosa más en la segunda.
Ter Stegen golpea el balón en el partido de este lunes en Montilivi. / AFP7 vía Europa Press
Hasta la jugada final, una jugada que no debería haber existido. Un pase cruzado largo llegó a las botas de Boselli, defensor uruguayo del Getafe. Controló el esférico y remató. Podía haber pasado entre las piernas de Ter Stegen, pero este dio un paso adelante y estrechó con la rodilla el espacio. El balón se le quedó clavado, resguardado, fuera de peligro. Y no hizo falta más. Fin del partido. Primer punto que gana el alemán para Míchel y compañía.
«Ha hecho un partido muy bueno. Un partidazo. En la salida de balón nos da mucho y la parada que ha hecho al final ha sido muy buena», ha resumido Michel.
Son 10 puntos de los últimos 12 posibles los que lleva ahora el Girona. Y aunque empatar en casa debería ser un resultado amargo, la forma en que se produjo elevó la adrenalina y el estado de ánimo general.
Suscríbete para seguir leyendo
