Los resultados electorales en Perú y Colombia durante 2026 mostraron que el sufragio de ciudadanos residentes en el exterior fue determinante para definir al ganador en ambas contiendas presidenciales.
Durante décadas, el voto de los ciudadanos residentes en el exterior fue considerado un elemento marginal en la política latinoamericana. Los análisis electorales se concentraban en las grandes ciudades, las regiones industriales o las jurisdicciones subnacionales más pobladas.
Sin embargo, las elecciones presidenciales de 2026 en Perú y Colombia obligaron a revisar esa mirada. Las diásporas nacionales influyeron decididamente en los resultados.
En Perú, la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez fue una de las más ajustadas de la historia contemporánea del país. Fujimori obtuvo el 50,1% de los votos válidos contra el 49,8% de Sánchez. De los 307.000 peruanos residentes fuera del país que participaron en la elección, aproximadamente el 65% votó por Fujimori. Sánchez cuestionó el procesamiento de las actas consulares y solicitó la anulación de los votos emitidos en 119 oficinas diplomáticas alrededor del mundo.
En Colombia, para las elecciones presidenciales de 2026 estaban habilitados para votar 41,4 millones de ciudadanos. De ellos, poco más de 1,4 millones residían en el exterior, distribuidos en 67 países y 253 puestos de votación. En la primera vuelta participaron cerca de 585.000 electores radicados fuera del territorio nacional. En el balotaje, la cifra escaló a casi 612.000 ciudadanos. Las mesas ubicadas fuera del país aportaron la ventaja obtenida por Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda, imponiéndose en ese segmento por aproximadamente 30 puntos de diferencia.
El fenómeno no es exclusivo de América Latina. En países como Rumania, Croacia, Moldavia, Senegal y Cabo Verde, las diásporas ya desempeñan un papel electoral decisivo.
En Argentina, con un padrón total de 36 millones de ciudadanos (datos de 2025) y 1,8 millones de emigrados, el voto exterior podría ejercer una presión considerable en una segunda vuelta reñida.
