Cada 16 de julio se conmemora a Nuestra Señora del Carmen, advocación mariana de la Iglesia Católica con origen en el Monte Carmelo. La fecha recuerda una aparición ocurrida en 1251 en Inglaterra.
Cada 16 de julio, millones de personas en América Latina y España realizan actos de devoción en calles, parroquias y puertos en honor a Nuestra Señora del Carmen, una de las advocaciones marianas más difundidas de la Iglesia Católica.
La festividad tiene su origen en el Monte Carmelo, en el actual Israel. El nombre del monte, Karm-El en hebreo, significa «Jardín de Dios» o «Viña del Señor». Según la tradición católica, en ese lugar —mencionado en el Antiguo Testamento como residencia del profeta Elías— surgió en el siglo XII un grupo de ermitaños que dio origen a la Orden de los Carmelitas.
La fecha del 16 de julio se estableció a partir de un hecho ocurrido en 1251. Según la tradición, ese día la Virgen María se apareció en Inglaterra a San Simón Stock, superior general de la orden carmelita. En la aparición, la Virgen le entregó un escapulario, un hábito compuesto por dos trozos de tela marrón. La promesa atribuida a la Virgen fue que quien llevara el escapulario con devoción no padecería el «fuego eterno».
Con el tiempo, la devoción se extendió a distintas regiones y adquirió roles específicos. Los navegantes y pescadores la adoptaron como protectora bajo la advocación de Stella Maris (Estrella del Mar). En zonas costeras es habitual que su imagen sea llevada en barcos adornados. En países latinoamericanos como Colombia, Chile y Argentina, conductores y transportistas colocan imágenes de la Virgen del Carmen en vehículos. El General José de San Martín la proclamó Patrona y Generala del Ejército de los Andes.
En la actualidad, la celebración incluye procesiones, el uso del escapulario y la colocación de imágenes en vehículos y embarcaciones.
