Tres especialistas en derecho, psiquiatría y neurocoaching abordaron el impacto de la inteligencia artificial en la ciberseguridad durante una conferencia gratuita organizada por la Escuela de Abogados del Estado.
En el marco del ciclo anual de conferencias gratuitas de la Escuela de Abogados del Estado (EAE), se llevó a cabo una jornada sobre “Cibercrimen e IA” con la participación de tres profesionales de distintas disciplinas. La directora de la EAE, Mariana Boschetto, presentó a los expositores: Fabrizio Bertini, abogado y especialista certificado en Antilavado de dinero (ACAMS); Carolina Remedi, especialista en Psiquiatría Infanto Juvenil; y Gabriela Ramos, consultora organizacional, neurocoach ejecutivo y diplomada en neuroliderazgo.
Fabrizio Bertini afirmó que “la masificación de la IA trae consigo una amenaza silenciosa y en expansión: el uso de estas mismas herramientas por parte del cibercrimen para vulnerar la seguridad institucional”. Según datos de la OCDE (2025), citados por Bertini, “el 20,2 % de las organizaciones de sus países miembro ya integra la IA en sus operaciones cotidianas, habiendo duplicado su tasa de adopción en apenas dos años”. Sostuvo que “en el ámbito estatal, esta accesibilidad permite optimizar tareas diarias y agilizar trámites, pero su falta de regulación o adopción tardía no solo representa una desventaja en la gestión, sino también un agujero en la ciberseguridad”. Concluyó que “la masificación de la IA nos obliga a repensar la ciberseguridad no como un problema puramente técnico, sino de gobernanza integral”.
Carolina Remedi señaló que “las ciberestafas dependen menos de complejas operaciones técnicas que de la vulnerabilidad del ser humano”. Explicó que “el miedo, la urgencia, la confianza, la soledad, el deseo de ayudar o de no perder una oportunidad son algunas de las vulnerabilidades que hoy explotan los ciberdelitos”. Añadió que “los ciberdelitos no comienzan cuando alguien vulnera un sistema informático; comienzan cuando logran vulnerar la atención, la confianza o las emociones de una persona”.
Gabriela Ramos declaró que “los ciberdelincuentes utilizan tecnologías cada vez más sofisticadas para influir en el comportamiento humano, generando nuevos desafíos para el derecho, la ciberseguridad y las organizaciones”. Señaló que “durante muchos años pensamos que la ciberseguridad consistía en proteger computadoras, servidores o redes. Sin embargo, hoy sabemos que los ataques más efectivos no comienzan en un dispositivo, sino en nuestra mente”. Destacó que “la convergencia entre la ingeniería social, la neurociencia y la inteligencia artificial redefine los desafíos del derecho, la seguridad digital y la toma de decisiones”.
