Un análisis de ‘Prénom Carmen’, de Jean-Luc Godard, donde la música de Beethoven y Tom Waits se integra como elemento central del relato, en el marco de su regreso al cine narrativo en los años 80.
La película ‘Prénom Carmen’ (1983) de Jean-Luc Godard es una adaptación libre de la ópera ‘Carmen’ de Bizet. El argumento presenta a Carmen, quien roba un banco para financiar una película cuyo final desconoce, pero que en realidad sirve de fachada para un secuestro. Godard interpreta a un director de cine en reclusión en un sanatorio. Carmen, su sobrina, obtiene de él las llaves de un departamento vacío en Trouville. El robo al banco es intervenido por Joseph, un guardia de seguridad, con quien intercambian disparos y besos antes de escapar juntos a la costa.
La obra se sitúa en un punto intermedio en la carrera de Godard, tras una etapa experimental y política durante los años 60 y 70. En 1980, con ‘Sauve qui peut (la vie)’, el director inició un regreso al cine de estructura más tradicional, aunque incorporando las experimentaciones previas. En una entrevista con la CBC de la época, Godard afirmó que la forma y el contenido tienen igual importancia, utilizando la analogía de la carta y el sobre: sin el sobre, no se puede enviar la carta.
La música cumple una función estructural en el filme. La película se abre con la ciudad nocturna, luego con el mar y un tercer espacio recurrente: un cuarteto de cuerdas ensayando el ‘Cuarteto de cuerda n.º 9 en do mayor, segundo movimiento’, de Beethoven. La rigidez del ensayo y la búsqueda de precisión son una presencia constante. Diferentes obras de Beethoven son interpretadas o tarareadas por personajes secundarios, funcionando como cortina emocional y rítmica. La música se libera de los márgenes de la escena, juega con la diégesis y se transforma en banda de sonido que choca con el ruido de la ciudad y el mar.
Claire, una violinista, actúa como nexo con el resto de la historia. La propuesta ominosa de las cuerdas marca el pulso de la película. La dinámica de los personajes (rudeza, forcejeo, disparo, cariño, vulnerabilidad) sigue un loop donde el deber sucumbe a la atracción. La lógica instrumental se interrumpe con la canción ‘Ruby’s Arms’ de Tom Waits, una balada que irrumpe como catarsis. La película difumina la fuente emisora de la música, y la continuidad del track se pierde con los cambios de plano.
En la escena final, el cuarteto de cuerdas comparte espacio con los protagonistas en el restaurante de un hotel, donde planean un secuestro para financiar la película. Godard entra en escena. La llegada de la policía desata un tiroteo con Beethoven de fondo. Joseph enfrenta a Carmen, quien afirma que todo terminó. Bajo la premisa ‘Los amantes son cobardes’, se escucha un disparo y Carmen cae. Joseph es llevado en custodia.
‘Prénom Carmen’ aborda temáticas recurrentes en Godard: el deseo, el desamor, el deber, el ser, la fantasía y su evaporación frente a la realidad, las tensiones entre el individuo y las estructuras sociales, y el cine dentro del cine. El texto original fue elaborado por Salut Godard!, un espacio de reflexión colectiva que explora la obra de Jean-Luc Godard a través de gestos, desvíos y exploraciones.
